20 julio 2020

Celebrar la amistad...

En el día del amigo/a qué mejor forma de celebrarlo con un encuentro, un abrazo y una copa de vino que, según la voz poética de Jorge Luis Borges, "nos prodiga su música, su fuego y sus leones" y "exalta la alegría". 

 

Soneto del vino    Jorge Luis Borges

¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

Otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

 

15 julio 2020

Educación virtual en un mundo desigual


En el contexto mundial de la pandemia por el COVID-19, los sistemas educativos, sacudidos por una realidad tan inédita como inesperada, se vieron impelidos a nuevas formas de enseñar y de aprender aferrándose de modo casi excluyente a las tecnologías de la información y de la comunicación que tienen como soporte a la web. Si bien es cierto que vivimos en una cibercultura, también llamada cultura digital, en donde millones de personas de todo el mundo acceden a diferentes medios electrónicos conectados a Internet, a veces desconocemos qué segmentos de la población de nuestro país y del mundo no cuentan con ese servicio de conectividad y que, por ello, están lejos de la inclusión digital tan necesaria para la igualdad de oportunidades educativa y el acceso al conocimiento.

En esa línea, compartimos una interesante nota de Rosa María Torres, titulada: 2020: ¿Está el mundo preparado para la educación virtual? en donde avanza con otra pregunta clave para analizar y pensar sobre los alcances e implicaciones de la educación mediada por TIC o educación virtual: ¿Está el mundo preparado en 2020 para globalizar la educación virtual (online) desde el hogar, según lo propuesto por la UNESCO y otros organismos internacionales para hacer frente a la pandemia del COVID-19 y al cierre de los sistemas escolares debido al confinamiento? La respuesta es un clarísimo NO.

Para responder a este interrogante clave, nos parece importante apoyarnos en las estadísticas de la UNESCO (https://sdg.uis.unesco.org/2020/05/15/the-importance-of-monitoring-and-improving-ict-use-in-education-post-confinement/) que señalan:

Las estimaciones globales sugieren que 826 millones de estudiantes carecen de una computadora doméstica, 706 millones carecen de acceso a Internet en su hogar y otros 56 millones carecen de cobertura por redes móviles 3G / 4G. Para evaluar mejor el alcance del impacto del cierre de escuelas y de las respuestas educativas nacionales resultantes, se lanzó recientemente una encuesta de los ministerios de educación conjuntamente por la UNESCO, UNICEF y el Banco Mundial para informar con mayor precisión una respuesta educativa global colaborativa.
Sin dispositivos adecuados de tecnología de la información y la comunicación (TIC), acceso a Internet / red móvil, recursos educativos y capacitación de maestros, los estudiantes simplemente no pueden participar en la educación a distancia para continuar en sus trayectorias de aprendizaje. Corren el mayor riesgo de quedarse atrás los estudiantes de áreas de escasos recursos, áreas rurales remotas y hogares de bajos ingresos. Además, los estudiantes con discapacidades o aquellos que usan un idioma diferente en el hogar que en la escuela requerirán un apoyo más individualizado.


Del trabajo de Rosa María Torres, recuperamos el siguiente resumen de datos.

Este es el panorama mundial cuando emerge la pandemia.
- En términos generales, la mitad de la población mundial usa Internet y menos de la mitad de los hogares tiene una computadora.
- "Estimaciones globales sugieren que 826 millones de estudiantes no tienen computadora en casa, 706 millones no tienen acceso al Internet en casa y 56 millones no tienen cobertura de redes móviles 3G/4G" (Instituto de Estadísticas de la UNESCO, 2020).
- 46% de las personas a nivel mundial dice haber usado Internet en los tres últimos meses (Our World in Data, 2000)
- En 2018, 57,8% de los hogares tenía conexión de Internet, 48,3% en los países en desarrollo y 17,8% en los Países Menos Desarrollados.
- En 2019, Internet tenía una penetración de 53,6% en el mundo. 86,6% de los usuarios estaba en los países desarrollados y 19,1% en los PMD.
- 58.0% de los usuarios a nivel mundial eran hombres y 48% mujeres.
- 6.500 millones de personas (85,5% de la población mundial) carecen de una conexión fiable a Internet de banda ancha (PNUD, abril 2020).
- En 40 de los 84 países para los cuales hay datos, menos de la mitad de la población tiene competencias digitales básicas como copiar un archivo o enviar un correo electrónico con un adjunto.

Los déficits no están solo en Africa Subsahariana, como suele destacarse, sino en todo el mundo, incluidos los países desarrollados que tienen también grandes desigualdades en su interior. A esto hay que agregar los grandes déficits y las grandes brechas educativas que persisten tanto en el Norte como en el Sur.




Para cerrar, nos queda plantearnos otro aspecto fundamental del problema de la educación virtual “obligada” por la pandemia, ya que su adecuada y apropiada implementación requiere el acompañamiento, orientación y seguimiento de docentes capacitados para trabajar en entornos virtuales, además de la contención y apoyo de los padres, madres o adultos que viven con los/as niños/as y adolescentes.

07 julio 2020

Intersecciones entre cultura digital y pedagogía


En un escenario en donde las tecnologías digitales están impregnando y reconvirtiendo todas las actividades humanas, entendemos que es indispensable estudiar cómo los entornos virtuales crean nuevas condiciones en las formas de enseñar, aprender y conocer, y cómo las relaciones sociales entre los actores asumen otros roles y desafíos cuyas implicaciones aún no podemos vislumbrar. Es que mientras estudiamos el presente para no perder de vista fortalezas, oportunidades y limitaciones de las tecnologías en las experiencias educativas que estamos haciendo, también advertimos que es imprescindible reconfigurar el campo de la pedagogía que se ve perturbado por las nuevas prácticas y subjetividades. En esa línea, Ricard Huerta y Cristóbal Suárez-Guerrero, profesores de la Universidad de Valencia, aportan un artículo titulado Formas de entender lo digital desde la mirada cruzada entre humanidades digitales y pedagogías culturales (2020).




En el resumen del artículo, los autores expresan que la tecnología digital, además de servir como herramienta de investigación, también es un objeto de estudio. Muchas disciplinas han encontrado en el quehacer social en red, especialmente en internet, nuevos elementos para analizar, como el derecho de internet, la etnografía virtual o la minería de datos, por poner algunos ejemplos. Esto también sucede en la cultura y la educación. En pocas palabras, existen cada vez más investigadores y trabajos de investigación que, además de estudiar la cultura digitalizada, analizan la cultura digital y, por otra parte, existen líneas de investigación que además de ver internet como material educativo, ven el entorno online como una nueva condición social y cultural de aprendizaje dentro y fuera de la escuela.

Esto es, para la cultura y la educación la tecnología actual no pasa desapercibida. En la actualidad ambas disciplinas están retomando sus desarrollos y creando otras narrativas, ávidas por entender, valorar y desarrollar sus encuadres y prácticas en un nuevo ecosistema, el digital.

Comparto el link del artículo:
Huerta, R., y Suárez-Guerrero, C. (2020). Formas de entender lo digital desde la mirada cruzada entre Humanidades Digitales y Pedagogías Culturales. REIRE Revista d’Innovació i Recerca en Educació, 13(1), 1–7. http://doi.org/10.1344/reire2020.13.129270



29 junio 2020

El debate sobre el humanismo digital


Humanidades digitales: la cultura frente a las nuevas tecnologías, es un libro de Dominique Vinck (Gedisa, 2018) que nos invita a participar de algunos de los debates centrados en la emergencia de las humanidades digitales.
  

Dominique Vinck, profesor titular de la Universidad de Lausana, en esta obra se propone analizar críticamente algunas de las ideas establecidas respecto a este revolucionario proceso cultural: el análisis de las humanidades digitales como nueva civilización y la «desmaterialización» del patrimonio cultural o cuantificación de las humanidades. Y es que la incorporación de la revolución digital puede suponer, según sostienen sus partidarios, el medio para salvar a las minusvaloradas humanidades, además de proporcionar una mayor democratización del saber, del acceso al patrimonio cultural, así como dialogo entre las culturas o como recurso para la innovación y el desarrollo económico. 

Pero las humanidades digitales también generan temores con respecto a lo que podríamos perder: ¿es posible que mueran el libro y las bibliotecas que conocemos? Afilados y sugerentes temas como éste, o como el robo del patrimonio cultural por parte de los países del norte a los del sur, la imposición de la hegemonía del inglés o la nueva brecha digital, se abordan en este libro, que recoge uno de los temas de mayor actualidad en nuestro panorama cultural del siglo XXI.

19 junio 2020

Prácticas de educación a distancia: entre lo deseable y lo posible

En los sistemas educativos afectados por la pandemia hemos visto un fenómeno transversal y generalizado centrado en la búsqueda de acciones y estrategias que permitieran reemplazar a las clases presenciales de todos los niveles educativos y en tal sentido, las tecnologías de la información y la comunicación se convirtieron en un aliado indiscutible de las autoridades, directivos y docentes. Denominaciones como educación a distancia, educación virtual y educación en línea pasaron a ser parte del vocabulario de los actores de la comunidad educativa, incluyendo a padres y madres de alumnos y alumnas de la educación básica. 

Sin lugar a dudas, el esfuerzo, la preocupación y el compromiso por generar otros espacios y formatos de educación también fueron acompañados por una alta improvisación e inmediatez, factores poco convenientes al momento de organizar y gestionar una educación a distancia de calidad que garantice igualdad de oportunidades, equidad e inclusión. 

Así, en ese contexto atravesado por la inmensa crisis sanitaria, los/as directivos/as, docentes, alumnos/as, padres/madres de familia, protagonizaron una inmersión obligada y sin previa capacitación, en el desarrollo de propuestas de educación a distancia. La experiencia en esta opción pedagógica nos obliga a plantear que existen principios, requisitos y condiciones que abonan un desarrollo pertinente y apropiado de la misma, unidos a un tiempo indispensable para la planificación, organización y producción de los materiales didácticos y recursos tecnológicos que sostendrán los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

Ello nos lleva a pensar que la improvisación empujada por la crisis, dejó a un lado un conjunto específicos de lineamientos y criterios fundamentales para el desarrollo de la educación a distancia. Sin estar formados o capacitados para trabajar con esa modalidad, muchas universidades y docentes reconvirtieron sus métodos de enseñanza e hicieron lo posible para entrar en la ola, sin poder elegir o discutir sus especificidades pedagógico-didácticas y comunicacionales, sus requerimientos tecnológicos y sus implicancias institucionales y socio-culturales.  

En ese escenario de emergencia, es oportuno y pertinente que nos preguntemos si las experiencias realizadas constituyen buenas prácticas de educación a distancia y si configuran un cabal ejemplo de la forma de organizar, desarrollar y gestionar estudios con la modalidad. Una pregunta clave es preguntarnos, por ejemplo, si el docente que sólo da clases trasmitiendo saberes frente a una cámara, conforma un modelo pedagógico-didáctico potente y recomendable para la educación a distancia desde una perspectiva socio-constructivista del aprendizaje. En el marco de este debate resulta interesante leer un artículo publicado el 11/06/2020 en El País, bajo el título: “Lo que hacen las universidades no se puede llamar educación ‘online’”, en donde Josep A. Planell, rector de la Universitat Oberta de Catalunya, nos plantea algunos aspectos imbricados, entre los cuales incluye la brecha digital que puso en evidencia este tiempo de pandemia. 

Comparto el link:

08 junio 2020

Repensar la escuela


La escuela que llega. Tendencias y nuevos enfoques metodológicos (Edit. Octaedro, 2018) es un libro que reúne distintos artículos que refieren a los cambios y demandas que la sociedad actual plantea a la escuela, una institución indiscutible por su relevancia y rol social que merece ser repensada para contener e incluir a las subjetividades y perfiles de los/as ciudadanos/as del presente milenio. 

Sus autores, Marc Pallarès Piquer, Óscar Chiva Bartoll, Ramón López Martín, Ismael Cabero Fayos, sostienen en la introducción que:
"La escuela actual aún se sitúa en los límites de algunas vinculaciones un tanto asimétricas respecto de su época. Aspectos como el uso de las nuevas tecnologías, la educación a lo largo de la vida, la compleja relación entre educación, sociedad y política, o la apuesta por una formación del profesorado que esté en consonancia con los nuevos tiempos le exigen la necesidad de reestructurarse para afrontar los diferentes sentidos que le acompañan.
La escuela es una intersección donde confluyen diversos sistemas a la vez: el de cada alumno/a, el de cada docente, el de cada metodología y el de la propia institución escolar con su contexto, con su organización y con su pasado más reciente. Por consiguiente, el desarrollo de la formación docente que deben llevar a cabo las facultades de educación no solo necesita «saber para actuar», sino también un riguroso análisis tanto de la práctica docente como de su «proceder», es decir, de su propia «praxis». Lo urgente es que este análisis ponga en primera línea la necesidad de renovar los sentidos de la escuela en medio del inquietante umbral de cambios que están acechándola.
Reconocemos y aceptamos, pues, la capacidad que tiene la formación para vertebrar las reflexiones pedagógicas. Sin embargo, estamos convencidos de que las funciones educativas deben reestructurar sus raíces y debatir sobre el sentido de la «comunidad», puesto que a partir de este sentido se regeneran las culturas educativas y se desarrolla el sentido común pedagógico referido al valor de la educación, así como sus retos y dificultades. Todo ello nos lleva a entender la escuela como una cima, un punto de llegada (también un punto de partida) en el que se transmiten saberes y se tienen que fomentar dimensiones de autonomía que sirvan a nuestro alumnado como alternativas a la uniformidad.
Este libro intentará describir la escuela de las próximas décadas del siglo XXI, pero lo hará sin caer en proyecciones que traten la educación de manera fija, abstracta y absoluta. Se ha tenido muy presente que hablar del futuro siempre implica riesgos, por eso se plantean espacios, temáticas y situaciones para proponer un imaginario que, inevitablemente, tendrá múltiples recorridos y escenarios.
Trataremos de explorar los procesos sociales en los que el binomio escuela/sociedad va a adquirir en los próximos años algunas formas concretas; un binomio que se evaluará, se cuestionará continuamente y, con casi toda seguridad, sufrirá notables modificaciones".

Un libro que, sin duda, invita a seguir pensando en la construcción de una escuela apropiada para la actual sociedad.


01 junio 2020

El aporte de la mirada humanista en un mundo digital


En una sociedad y una cultura intensamente digitales en donde prevalece la razón utilitaria y un poder económico que se revisten de un supuesto factor de aumento de la calidad de vida, nos preguntamos qué lugar ocupa y qué alcances tienen las humanidades en la formación y la educación tanto en la educación básica y en la universitaria.

Desde esa perspectiva, en la revista Telos (N° 112, diciembre 2019) se ha publicado el artículo Humanidades y Cultura en un Mundo Digital en donde su autor Enrique Villalba, Director del Instituto de Cultura y Tecnología y del Máster en Gestión Cultural de la Universidad Carlos III, sostiene que:  

La razón utilitaria dominante y una suerte de totalitarismo economicista producen argumentos que llevan a relegar los estudios humanísticos: su inutilidad en términos de competitividad en el mercado laboral o la escasa rentabilidad de sus estudios e investigaciones en una Universidad cada vez más gerencial y mercantilizada.

Agrega Villalba que: Nos encontramos inmersos en una transformación de gran calado y velocidad que nos lleva a un mundo digital. Parecería natural una modificación de las enseñanzas a favor de las tecnológicas propias de ese mundo. Pero este nuevo mundo digital, lejos de arrumbar la formación humanística requiere de ella necesariamente… El alcance de la transformación digital supone una verdadera crisis cultural de la que ha de salir –más configurada– una cultura digital. Y en ella, son imprescindibles las miradas humanistas para resituarnos en el mundo.
Frente a nuevas formas de mercantilismo utilitarista, nuevas formas de humanismo. Frente a un panorama uniformizador que puede llevar a la automatización del empleo, unas humanidades que aportan diferencia, el valor único de cada uno, de su mirada.

Desde este espacio, entendemos que las humanidades tienen un relevante lugar en el mundo digital cuando plantean nuevas preguntas que buscan mirar e interpretar la sociedad y la cultura, y que la institución educativa constituye un espacio privilegiado para el diálogo y el debate entre todos los actores.

El artículo completo está disponible en: