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03 marzo 2017

Narrativa trasmedia en la educación

Narrar en la era digital es una publicación de Espéculo (nº 54, 2015), revista de estudios literarios de la Universidad Complutense de Madrid, en la que se plantean los nuevos textos, formatos y lenguajes de la cultura digital que se plasman en producciones híbridas y multimodales que fluyen y surcan las redes.  



Haciendo una reseña histórica Joaquín Mª Aguirre, editor de este número especial de Espéculo, expresa:
Lo "literario" pasaba a ser complejo en un nuevo sentido de la palabra. Nos dábamos cuenta entonces del acierto de lo señalado por Marshall McLuhan: las tecnologías con las que crecemos nos parecen "transparentes" (falsamente naturales), mientras que las nuevas nos parecen traumáticas y artificiales.
McLuhan llamó a este proceso el "drama eléctrico". Es el drama que ha vivido una generación, criada en la escritura y lectura convencional, cuando se tuvo que enfrentar a un "agresivo" mundo digital.
Como docentes, los alumnos que recibimos son nativos digitales. Para muchos de ellos el trauma es ahora el inverso, enfrentarse a un mundo en las aulas en donde las prácticas no se corresponden con las cotidianas. El propio McLuhan había advertido también que las aulas no habían cambiado en dos mil años. El mundo se había vuelto eléctrico, y las aulas eran como cápsulas del tiempo.
Es cierto que el "mundo eléctrico" de McLuhan, cuyo máximo exponente era la televisión, no había entrado en las aulas, solo de forma muy ligera y anecdótica.
El mundo audiovisual, la nueva oralidad electrónica configurada por la Radio y la Televisión apenas había arañado la cultura del libro que es la que había configurado la academia y las mentalidades a través de esos dos mil años de escritura (…)
(…) La cultura del libro no ha sido universal; ha sido muy irregular en su desarrollo, en términos planetarios. La nueva cultura digital llega más lejos y antes. Lo importante es que estas tecnologías no solo producen sus propias formas, sino que ayudan a la difusión de la cultura libresca mediante nuevos formatos y dispositivos de transmisión, recepción y almacenamiento.
Hoy son muchas las revoluciones que la digitalización de la música, el cine, la imagen, etc. ha supuesto. La convergencia digital permite la producción y la distribución de manera impensable solo unos años antes de que comenzara la transformación de los soportes o, su contrapartida, la digitalización de las informaciones para su circulación.

En estos escenarios de la cibercultura, términos como narrativa transmedia, narración transmedia, narraciones interactivas, hipernarración, son conceptos nacidos para describir una realidad cambiante y acelerada en donde las novedades tecnológicas favorecen nuevas formas de expresión que se caracterizan por ser dinámicas, interactivas, plásticas y colaborativas. Estos fenómenos permean a las instituciones educativas que se encuentran ante el desafío de incluir la creación y producción de narraciones digitales y multimediales en el desarrollo curricular abriendo la posibilidad de fusionar las prácticas de la vida socio-cultural con la construcción de conocimientos.

Recomendamos especialmente el capítulo Narración digital e innovación educativa que aborda temas como autoría y pedagógica digital; narrativa en grupo y uso de la Wiki en la clase de escritura creativa; lectura, pensamiento crítico y narración entre adolescentes de la era digital, entre otros. Disponible en:



27 agosto 2014

Cortázar, Rayuela y el hipertexto



El 26 de agosto se cumple el centenario del nacimiento de Julio Cortázar y es inevitable evocar sus obras llenas de imaginación, fantasías, símbolos, personajes y lugares del mundo recreados por su inspiración y talento literario.

Entre sus libros recordamos a Rayuela, una novela (algunos la llaman anti-novela o contra-novela) que, cuando fue publicada en 1963, sorprendió por su estructura original y abierta que propone distintos recorridos de lectura, invitándonos al juego de saltar de un capítulo a otro y anticipándose a la idea del hipertexto digital que nos permite elegir y leer nodos o bloques de información en la red Internet, según nuestros propios intereses y necesidades.

Sobre esta propuesta literaria y lúdica, el propio Cortázar dijo:

“A mí se me ocurrió -y sé muy bien que era una cosa difícil, realmente muy muy difícil-, intentar escribir un libro en donde el lector, en vez de leer la novela así, consecutivamente, tuviera en primer lugar diferentes opciones. Lo cual lo situaba ya casi en un pie de igualdad con el autor, porque el autor también había tomado diferentes opciones al escribir el libro.
Este libro es una tentativa para ir hasta el fondo de un largo camino de negación de la realidad cotidiana y de admisión de otras posibles realidades, de otras posibles aperturas.
Bueno, y para mi gran sorpresa, y mi gran maravilla, yo pensé, cuando terminé Rayuela, que había escrito un libro de un hombre de mi edad para lectores de mi edad. La gran maravilla fue que ese libro cuando se publicó en la Argentina y se conoció en toda América Latina, encontró sus lectores en los jóvenes, en quienes yo no había pensado directamente jamás al escribir ese libro.
Entonces, la gran maravilla para un escritor es haber escrito un libro pensando que hacía una cosa que correspondía a su edad, a su tiempo, a su clima, y de golpe descubrir que en realidad planteó problemas que son los problemas de la generación siguiente. Me parece una recompensa maravillosa y sigue siendo para mí la justificación del libro...”
(Fuente: “Rayuela: la invención desaforada”, entrevista realizada por Omar Prego Gadea; La fascinación de las palabras, Buenos Aires, Alfaguara, 1997)


11 octubre 2013

El cerebro lector entre el papel y la pantalla: ventajas y dificultades


¿Cuando estudiamos preferimos los libros impresos o los textos en pantalla? ¿Qué influencia tienen la edad y la experiencia previa del lector en esta percepción?

A propósito de estas preguntas, la Scientific American publicó un artículo en el que se analizan algunos de los principales hallazgos sobre las diferencias entre la lectura en papel y en pantalla.
Resulta interesante que en plena cultura digital estemos preguntándonos sobre tales diferencias según se utilice uno  u otro soporte, y también cómo es la lectura según se trate de niños y jóvenes nacidos en tiempos de Internet o de adultos que transitaron mucho tiempo en la cultura impresa y que ahora navegan en la cibercultura.

Para comenzar podemos decir que la experiencia lectora en libros se basa en una topografía definida: un espacio físico y tangible con páginas izquierda y derecha y ocho esquinas. Los significados del texto están vinculados a la estructura, por eso muchas veces nuestra memoria registra datos del libro, ubicándolos en el lugar de la página en donde los habíamos encontrado.

Alireza Darvish

La lectura de libros digitales en soporte pantalla, en cambio, supone navegación de carácter intuitivo en donde resulta difícil crear y recuperar el espacio mental de los datos leídos. Según los estudios, estas diferencias son las que explican por qué muchos estudiantes prefieren los libros antes que las pantallas.

También los estudios sugieren que la comprensión lectora se ve afectada cuando se emplea la pantalla ya que exige más esfuerzo, la luz emitida genera fatiga visual y la posición corporal suma más dificultad que la lectura en un libro que es más versátil. 

El artículo completo se puede consultar en:


04 mayo 2009

Leer en la cibercultura


Roger Chartier, un referente notable de los estudios históricos y culturales, investiga los fenómenos de producción, trasmisión y apropiación de los objetos culturales (libros, diarios, periódicos) que implican determinados usos y prácticas dentro de un contexto socio-histórico.

Con relación a la apropiación de los textos, Chartier (2000) enfatiza la construcción de sentidos y significados que hace el lector a partir de las ideas del autor, señalando que “El sentido no está cristalizado en la obra. Se construye en ese momento de encuentro entre el texto y el lector; un texto que tiene forma material, y el lector, que tiene una identidad sociocultural”.

Agrega que los libros no son portadores transparentes de los textos y que desde su materialidad como objetos, desde su soporte físico, los libros convocan diversos públicos así como también definen ciertas posibilidades de lectura y de interpretación.

Con el surgimiento de las pantallas informáticas, Chartier (2002) argumenta:

“La lectura frente a la pantalla es generalmente una lectura discontinua, que busca a partir de palabras claves o rúbricas temáticas el fragmento textual del cual quiere apoderarse sin que necesariamente sea percibida la identidad y la coherencia de la totalidad textual que contiene ese fragmento”.

Sin embargo, este investigador profundiza la reflexión y expresa que en la lectura la discontinuidad no es radical ya que si así fuera desaparecería la idea de proceso histórico cultural, por lo cual confirma su encuadre en un enfoque donde se articulan variaciones y configuraciones históricas.



Con referencia a la postura corporal, la relación con el texto electrónico está más mediatizada, no hay un contacto físico del lector con el objeto, como sí ocurre con el libro. Asimismo en el texto digital desaparece el reconocimiento inmediato que cada sujeto tiene frente a diferentes clases de textos y de géneros (carta manuscrita, revista, diario, gacetilla, fichas, libros) de modo tal que sólo percibe en forma directa la pantalla de la PC, una superficie que puede recibir y transmitir todos los géneros de manera similar, con escasa diferenciación entre uno y otro. También Chartier sostiene que el cambio de un soporte impreso a uno electrónico origina formas diferentes de estar en el mundo virtual y agrega que:

“La revolución del texto electrónico es tanto una revolución de las estructuras del soporte material de lo escrito como de las maneras de leer.”
libro electrónico

Sin dudas, estamos ante un nuevo escenario que impone investigar y estudiar en profundidad para conocer las implicancias que tienen la lectura y escritura de textos digitales sobre las prácticas, subjetividades y los procesos de aprendizaje, y así disponer de marcos teóricos que orienten y sustenten caminos alternativos para el mejor aprovechamiento de las nuevas herramientas.

Para el debate:
- ¿Cómo te imaginás los nuevos rituales y prácticas de lectura que surgen con los hipertextos electrónicos?
- ¿Qué tipo de mediaciones requiere el uso apropiado de soportes hipertextuales en la educación?
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