29 noviembre 2019

La robótica en las escuelas


¿Qué importancia tiene la robótica hoy en la educación formal?

La robótica es una rama de la Ingeniería Mecatrónica que combina áreas relacionadas con la ingeniería mecánica, electrónica, física e ingeniería informática. La aplicación de la robótica se centra en el armado de piezas electrónicas, el desarrollo de productos y en la programación para la automatización de diversas tareas. Incluye el diseño, la construcción y operación de dispositivos autómatas (robots). Intervienen en la construcción de un robot, diversos componentes y materiales que, interrelacionados, permiten recibir información del exterior para realizar una acción determinada o multifunciones determinadas por la programación establecida. Existen distintas variedades de robots y aplicaciones.

¿Cómo aplicar la robótica en las escuelas? 
En el marco de los acuerdos del Consejo Federal de Educación, Argentina (2018), que aprobaron los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios para Educación Digital, Programación y Robótica, se iniciaron acciones concretas en las aulas de los distintos niveles educativos.
Es así que el proyecto Escuelas del Futuro del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación (MEyD) se orienta a construir una educación de calidad que garantice los aprendizajes que los/las estudiantes necesitan para su desarrollo y formación integral a lo largo de toda su vida. Ese proyecto se enmarca en las políticas de promoción de la innovación y la calidad educativa desarrolladas por el Plan estratégico nacional Argentina Enseña y Aprende y el Plan Nacional Integral de Educación Digital (PLANIED), que busca integrar cultura digital en la comunidad educativa. Se propone construir un modelo pedagógico innovador, que permita a los/las estudiantes disfrutar de la construcción de su aprendizaje, en un marco de creatividad, exploración y colaboración, en contacto con una variedad de soluciones tecnológicas. Se trata de darles los recursos que les permitan resolver problemas, crear oportunidades y cambiar el mundo; para afrontar la aventura del aprender con las habilidades que necesitan para construir el futuro.

Por su parte, la provincia de Buenos Aires (2018) desarrolla acciones específicas encuadradas en el Plan Provincial de Robótica Educativa en Escuelas Primarias. En sus fundamentos se sostiene que la robótica en el ámbito de la educación presupone una política educativa innovadora e integral, en un contexto de cambio permanente, en el cual las habilidades relacionadas a las tecnologías digitales son fundamentales para el desarrollo, la inclusión social y la construcción de conocimiento de los estudiantes.
Los estudiantes presentes y futuros son usuarios digitales. Sus vidas se encuentran atravesadas por diversas tecnologías. Se comunican, exploran, aprenden y realizan la mayoría de sus actividades cotidianas con dispositivos tecnológicos y medios digitales.
La educación digital, la programación y la robótica proponen modelos de enseñanza y aprendizaje que tienen correlato con la sociedad del conocimiento y con las demandas e intereses de los estudiantes. Además, se integran en las materias tradicionales de la escuela con aportes valiosos desde el abordaje pedagógico.
En este sentido, a través de la robótica se implementan actividades creativas y colaborativas en pos del desarrollo de la capacidad de resolución de problemas, de manera crítica y analítica, poniendo al alumno como protagonista en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Es un “medio de aprendizaje” que facilita experimentar el paso de las creaciones de un estado mental a uno físico, de lo abstracto a lo concreto.

El Plan Provincial que ya está en pleno desarrollo entiende que La incorporación de la robótica educativa en el aula, de manera transversal e interdisciplinaria, potencia el aprendizaje integral y por proyectos, que ayuda a generar un clima escolar favorable que parte de la necesidad o interés de los alumnos e impacta en la forma en que se enseña y aprenden las materias tradicionales. Tanto el pensamiento computacional, la programación, como la robótica permiten desarrollar competencias y habilidades cognitivas y pedagógicas que pueden ser aprovechadas en una clase de matemática o ciencias naturales.

Pensamos que el desarrollo de la robótica en las aulas constituye un desafío importante para renovar el clima y la dinámica de las escuelas; surge como un aporte sustantivo asociado a la innovación tanto en el abordaje de contenidos y saberes que resultan de interés para la población estudiantil como en nuevas formas de enseñar y de aprender, en el marco del desarrollo de competencias y habilidades que requiere la sociedad del siglo XXI centrada en la cultura digital. 

Fuentes:





20 noviembre 2019

Brechas en el aprendizaje entre escuela y sociedad


Un viejo debate en el campo educativo lo constituye el análisis de los alcances e implicancias de la educación formal y la no formal e informal, en donde se pone el foco en la importancia de los aprendizajes generados en la escuela y aquellos realizados en la vida cotidiana de chicos, adolescentes y jóvenes a través de distintas vías y medios, desde los amigos, la familia, el barrio, hasta los innovadores recursos tecnológicos que ampliamente han permeado las prácticas de los sujetos para el entretenimiento, el ocio y los lazos entre pares. 


Gracias a las infinitas fuentes de información de la web, no siempre validadas ni confiables, el conocimiento parece ser más accesible, puede distribuirse y compartirse de modo ubicuo, en cualquier espacio y tiempo, de tal manera que la escuela se percibe en un segundo y subestimado plano.
Coincidimos con Buckingham (2003: 189) cuando sostiene que “existe un reconocimiento creciente de que la escuela no es la única reserva de educación; y que el aprendizaje puede ocurrir, y de hecho ocurre, en el lugar de trabajo, en casa y en el contexto de las actividades recreativas”.

Frente a esa realidad, la escuela como institución social legitimada para la formación de los/as ciudadanos/as, necesita nuevas vinculaciones y articulaciones con la cultura de la época, hoy la cibercultura, y nuevos dispositivos y formatos que constituyan espacios atractivos y motivadores para aprender, expresarse y producir conocimientos.

Dentro de esa perspectiva encontramos un estudio realizado con adolescentes portugueses entre los 12 y los 16 años de una escuela urbana y otra rural del norte del país, cuyo objetivo se orientó a comprender cómo ellos están aprendiendo a usar los medios, qué es lo que los motiva y si lo que hacen con ellos contribuye a la adquisición de capacidades y competencias útiles para sus vidas dentro y fuera de la escuela. El artículo se titula “El aprendizaje de los jóvenes con medios digitales fuera de la escuela: De lo informal a lo formal”, sus autores son Orcid Sara Pereira, Orcid Joana Fillol, Orcid Pedro Moura, Universidad de Miño en Braga, Portugal, y fue publicado en la Revista Comunicar, Nº 58, 2019.

El resumen del artículo avanza sobre su contenido: “La disonancia entre lo que aprenden los jóvenes en clase y en su vida cotidiana no es un fenómeno reciente, pero es cada vez más relevante, ya que la escuela no es capaz, evidentemente, de acompañar la evolución. En nuestra sociedad, sigue prevaleciendo una visión demasiado escolarizada del aprendizaje, que parece marginalizar los conocimientos que los jóvenes desarrollan con y a través de los medios y de las plataformas digitales. Basado en cuestionarios, entrevistas y talleres realizados con jóvenes portugueses entre los 12 y los 16 años (N=78), de una escuela urbana y otra rural del norte del país, este artículo pretende comprender cómo están estos jóvenes aprendiendo a usar los medios, lo que les motiva y si lo que hacen con ellos contribuye a la adquisición de capacidades y competencias útiles para sus vidas dentro y fuera de la escuela. Los principales resultados de la investigación confirman la existencia de un foso entre la educación formal e informal. La educación informal es sobretodo motivada por sus necesidades y por la influencia de sus pares. Los compañeros y la familia, junto con Internet y con lo que descubren por ellos mismos, aparecen como importantes fuentes de conocimiento. También se concluyó que las estrategias informales de aprendizaje contribuyen al desarrollo de capacidades y competencias útiles desde un punto de vista escolar”.

Referencia:
Buckingham, D. (2003). Media education: Literacy, learning and contemporary culture. Cambridge: Polity Press.

El artículo completo está disponible en:

11 noviembre 2019

La educación según Noam Chomsky


Noam Chomsky, doctor en Lingüística por la Universidad de Pennsylvania y catedrático del Departamento de Lingüística y Filosofía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) e investigador en Harvard, centró sus trabajos en el ámbito de la lingüística con proyecciones a los campos de la educación, la política, la economía, la sociología, la comunicación.
Entre sus pensamientos destacamos dos que reflejan claramente sus ideales:

Si asumes que no existe esperanza, entonces garantizas que no habrá esperanza. Si asumes que existe un instinto hacia la libertad, entonces existen oportunidades de cambiar las cosas.

El propósito de la educación es mostrar a la gente cómo aprender por sí mismos. El otro concepto de la educación es adoctrinamiento.

Compartimos en este post un video de Chomsky (22´) en donde, además de plantear la diferencia entre la educación y el adoctrinamiento, define que la educación tiene el objetivo más importante en la vida que es indagar y crear, ayudar a que la gente adquiera las herramientas y conocimientos que le permitan crear alternativas, pensar críticamente y desafiar los modelos sociales.



01 noviembre 2019

Los recuerdos en el arte: las pinturas de Joshua Flint


Hoy nos dedicamos a explorar el arte de Joshua Flint, un artista que vive y trabaja en Portland, Oregon, cuyos óleos han sido expuestos en distintas galerías y publicaciones especializadas. 





¿Cuál es el rasgo distintivo de Flint? Su estilo peculiar está dado por figuras y escenas que parecen recuerdos descoloridos, difusos, borrosos de nuestra historia. Se trata de pinturas con rasgos surrealistas que se conectan con recuerdos de nuestra mente y por eso las imágenes se desvanecen entre la melancolía, la nostalgia y el afecto, entre el pasado y el presente, entre lo familiar y lo desconocido, entre lo cierto y lo incierto. 




Las escenas pictóricas refieren a una diversidad de temas que van desde los problemas ecológicos, el papel de la neurociencia, los estados psicológicos hasta la historia del arte.









Más información sobre Joshua Flint en:


24 octubre 2019

¿Qué lugar le damos a las preguntas en la educación?


Una primera pregunta que les propongo es: ¿Los procesos educativos de nuestro tiempo se fundan en respuestas que trasmiten y reproducen contenidos, o se desarrollan a partir de preguntas e interrogantes que estimulan la curiosidad cognitiva para conocer y comprender la realidad?

Recordando la influencia de la mayéutica, el método filosófico propuesto por Sócrates que coloca al diálogo como un camino para llegar al conocimiento, queremos recuperar el lugar y sentido de las preguntas como elemento sustantivo que estructura y organiza el acto pedagógico que posibilita acceder al saber.

De acuerdo con Heidegger, toda pregunta es un buscar. Para Gadamer (1982) el arte de preguntar es el de ser capaz de seguir haciendo preguntas, o sea, el arte de pensar, y distingue preguntas “aparentes” que delimitan artificialmente lo que puede ser una respuesta satisfactoria y preguntas “auténticas” como aquellas que están abiertas y donde las respuestas no están establecidas.

En el ámbito educativo, Paulo Freire (1997, p.19) expresaba que “La educación de la respuesta no ayuda nada a la curiosidad indispensable para el proceso cognitivo. Al contrario, ella resalta la memorización mecánica de los contenidos. Sólo una educación de la pregunta agudiza, estimula y refuerza la curiosidad…Preguntar y responder son caminos constitutivos de la curiosidad”.

En esa línea, Nicholas Burbules (1999) sostiene que el diálogo es una forma de comunicación pedagógica que posibilita plantear preguntas sustantivas orientadas a pensar, intercambiar experiencias, negociar significados y construir conocimientos con otros interlocutores. Al igual que Gadamer, Burbules reconoce que las preguntas convergentes son las que se dirigen a respuestas específicas y definidas mientras que las preguntas divergentes o abiertas “permiten un mayor grado de incertidumbre en lo que constituiría una respuesta adecuada”.
Sin dudas, las preguntas en el aula permiten no sólo tomar conciencia del no saber sino también generar dudas acerca de lo que se sabe. Por otro lado, Tourtet (1987, p. 1) señala que “La dialéctica es el despertar del espíritu mediante preguntas hábilmente conducidas y en especial, por las preguntas que plantean los propios niños, preguntas que les interesan, cuyo eco en ellos es profundo y en consecuencia la necesidad de corresponder a su desarrollo efectivo y a las aspiraciones de su crecimiento mental”.

¿Cuál es el rol del docente en este contexto? Una de sus principales intervenciones consiste en formular las preguntas potentes y adecuadas en el momento oportuno que promuevan la búsqueda de respuestas, conjeturas e hipótesis, y que favorezcan los intercambios y conversaciones colectivas para generar conocimientos. Asimismo, es fundamental que facilite los espacios y actividades para que los estudiantes puedan plantear sus propias preguntas de modo tal que se involucren con sus necesidades cognitivas, con sus intereses y sus saberes.

¿Con qué propósitos se plantean preguntas en las aulas? Podemos encontrar un repertorio de preguntas que se aplican en diferentes momentos y para distintos propósitos, entre ellas mencionamos preguntas de animación para iniciar un diálogo, una conversación, o para conocerse dentro de un grupo; preguntas para explorar los saberes previos y concepciones alternativas de los estudiantes; preguntas para definir actividades y formas de trabajo; preguntas de indagación y análisis de un problema, caso y, o situación; preguntas para ampliar y profundizar ideas y conocimientos; preguntas de comprobación, evaluación y verificación; preguntas para reflexionar y explicitar las actividades metacognitivas de los alumnos que colaboran en el proceso de aprender a aprender.

La presencia y alcances de las preguntas pedagógicas potentes en programas y experiencias educativas se convierte en un tema interesante para investigar, cuyos interrogantes preliminares son: ¿Cómo recuperan y aplican los entornos digitales el arte de la conversación y del diálogo inspirado en las preguntas que problematizan y despiertan la curiosidad cognitiva? ¿Qué lugar ocupan las preguntas pedagógicas en los entornos virtuales sustentados en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación? ¿Los docentes utilizan las preguntas como recurso pedagógico que facilita la apertura al conocimiento? ¿De qué modo los profesores y los estudiantes explicitan y plantean sus preguntas y respuestas? ¿Se utilizan espacios colectivos y colaborativos, sean presenciales o virtuales, para abordar las preguntas orientadas a buscar respuestas y resolver problemas?

Cerramos de modo provisorio este debate retomando expresiones de Paulo Freire : “Las preguntas ayudan a iniciar procesos interactivos de aprendizajes y solución de problemas, lo mismo que mantenerlos hasta cuando se logran los objetivos y se planteen nuevos problemas y nuevas situaciones de aprendizaje en este continuo trasegar que es la vida.”

Referencias:
Freire, P. (1997). A la sombra de este árbol. Barcelona: Hipatia Editorial.
Freire, P. y Faundez, A. (2013). Por una pedagogía de la pregunta: crítica a una educación basada en respuestas a preguntas inexistentes. Buenos Aires: Siglo XXI.
Gadamer, H. (1994). Verdad y método. Salamanca: Editorial Sígueme.         
Tourtet, L. (1987). Lenguaje y pensamiento preescolar. España: Narcea S.A.


12 octubre 2019

Educar en la diversidad cultural


La diversidad cultural es un “fenómeno positivo y un factor de enriquecimiento y desarrollo para la sociedad, que surge de la conjugación de un amplio espectro de visiones del mundo, explicaciones, ideologías y manifestaciones de creatividad, que ofrecen a los ciudadanos variados modos de vida, individuales y colectivos y múltiples vías de evolución y desarrollo. La diversidad cultural es fuente de intercambios, innovación y de creatividad, tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos. En este sentido, constituye el patrimonio común de la humanidad y debe ser reconocida y consolidada en beneficio de las generaciones futuras” (Declaración Universal de la UNESCO sobre Diversidad Cultural, 2001, Art.1).

Diego Rivera
Reconocemos que “la diversidad cultural puede convertirse en potencial de creatividad, crecimiento y desarrollo humano, o puede, por el contrario, erigirse en fuente de enormes tensiones sociales. Ello dependerá de cómo las políticas públicas, en este caso las educativas, aborden el tema. En América Latina ha prevalecido un concepto de desarrollo entendido como proceso de modernización homogeneizadora, donde la diversidad cultural –particularmente expresada en su población indígena y afrodescendiente– ha sido considerada una traba para el crecimiento, en lugar de una oportunidad de desarrollo.

Con el reconocimiento constitucional de la pluralidad étnica, lingüística y racial de las naciones, comienzan a generarse programas educativos para enseñar tanto las lenguas y culturas de las poblaciones indígenas como la predominante occidental, aunque esto no implicara del todo una valoración plena de las culturas de procedencia de sus estudiantes. La oficialización de este enfoque bilingüe bicultural, que aparece en la década de los setenta, se orientó hacia el fortalecimiento identitario, con fuerte énfasis en el rescate de las lenguas originarias, creando para ello una institucionalidad dentro de los ministerios de educación encargada del diseño de políticas y programas exclusivos para su población. El enfoque bicultural corresponde a una orientación educativa que considera la diversidad cultural como recurso. Se intenta potenciar la calificación del capital humano, recuperando sus diversidades e identidades”.

Fuente: UNESCO (2008). Educación y diversidad cultural: lecciones desde la práctica innovadora en América Latina. Santiago de Chile. Disponible en: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000162699

07 octubre 2019

Arte callejero


El arte callejero (Street Art) es un modo de pintura libre, generalmente urbano, que se expandió con fuerza en las últimas décadas. Los estudiosos del arte consideran que esta modalidad tiene su origen en tiempos del Imperio Romano en donde se hacían inscripciones anónimas de carácter satírico o crítico en los muros. Hoy el representante más célebre de esa modalidad es Banksy quien permanece en el anonimato seguramente para preservar la impronta y la simbología de sus expresiones artísticas ajenas a todo lucro o propósito comercial.



Hoy comparto esta pintura de Banksy que ironiza sobre una situación de la realidad: un trabajador apagado y sin entusiasmo pega posters de sonrisas que contrastan con su expresión triste.